lunes, 15 de mayo de 2017

Ramiro Rosón: «El ser humano sólo puede redimirse de su fragilidad si procura retornar a alguna forma de unión con la naturaleza»

Poeta, dramaturgo, narrador, traductor y crítico literario, Ramiro Rosón (Tenerife, 1989) ha participado en diversos simposios y recitales, escrito para revistas como Nexo, Fábula, Piedra y Cielo, Fogal y La Galla Ciencia, y formado parte de los proyectos plásticos Armario de luces y sombras, acompañado de testamento ológrafo y otros enigmas (2011) y Cuestiones ineludibles: una poética del silencio (2015), del escultor Román Hernández. Su obra se encuentra integrada por las obras teatrales recogidas en La desgracia de Orfeo y el desdén de Colombina (Ediciones Idea, 2007) y los poemarios Tratado de la luz (Ediciones Idea, 2008), La simiente del fuego (Ediciones Idea, 2016), por el que obtuvo el XXVIII Premio de Poesía Emeterio Gutiérrez Albelo, y Ruinas del paraíso (Fundación Canaria Mapfre Guanarteme, 2017), en colaboración con Sergio García Clemente. Desde 2009 escribe en el blog Cuaderno de fulgores (cuadernodefulgores.blogspot.com.es).

La simiente del fuego se abre con un poema optimista. En sus últimos versos, escribe: “No pasemos, / con los ojos vendados, sobre el mundo, / como si nunca hubiéramos nacido”. Sin embargo, ese brindis por la esperanza constituye el antecedente a una sucesión de imágenes sórdidas, todas ellas relacionadas con la ciudad. ¿Es su forma de sugerir al lector que si los individuos se muestran severamente receptivos ante la vida, lo primero con lo que tropezarán es con la fealdad y el desengaño?

Me planteé organizar La simiente del fuego en dos grandes partes: primero tiene lugar un descenso a los infiernos, al que sigue un ascenso gradual hacia la esperanza. Mi experiencia biográfica, aunque no posee nada de extraordinario, me ha permitido conocer desde una edad temprana los aspectos más oscuros de nuestra condición, “la zona en sombra de la vida”, como decía Cernuda. Desde la primera adolescencia he sentido la conciencia angustiosa de vivir en una sociedad absurda y aberrante, que degrada al hombre convirtiéndolo en una mercancía desde la cuna hasta la tumba; por este motivo las imágenes sórdidas del poemario se relacionan con la ciudad, con el espacio de la vida política y social por excelencia. Pero ese animal extraño llamado hombre, que puede realizar las acciones más heroicas y las más abominables (“gloria y desecho del universo”, como lo define Pascal en sus Pensamientos), necesita de la esperanza para no sucumbir a sus tendencias más negativas, pues el desencanto llevado al extremo sólo favorece la pasividad y la autodestrucción, desaprovechando las capacidades humanas para acometer una transformación positiva del mundo. Por lo tanto, La simiente del fuego, aunque expone sin reservas la crudeza del desencanto, se decide finalmente por la esperanza, para que el autor y el lector no desistan jamás del empeño de construir un futuro más digno que el presente, como también sucede en el poemario Ruinas del paraíso.


En el libro vincula la ciudad con la noche y el nihilismo, imagen que contrapone con la de una naturaleza luminosa y ponderada. En uno de los poemas escribe “Sol de verano, guía de mis ojos, / alumbra mis helados interiores”, con lo que remite a una de las ideas centrales de la alegoría de la caverna de Platón: que el sol representa el conocimiento verdadero. Esa insistencia en hallar la sabiduría y el significado del mundo dentro del espacio de la naturaleza permiten relacionar la postura intelectual que usted desarrolla con precedentes que van desde la primitiva filosofía griega hasta poetas como Antonio Machado o Claudio Rodríguez. ¿Qué puede decir al respecto?

En efecto, La simiente del fuego desarrolla una imaginería solar que constituye uno de los ejes medulares del poemario. El Antonio Machado más intimista y sobrio, que se revela en Campos de Castilla, libro que leí desde la infancia, contribuyó a forjar ese gusto mío por la naturaleza con poemas como “A un olmo seco”, en el que el corazón del poeta sevillano se vuelve “hacia la luz y hacia la vida” para esperar un milagro de la primavera. Por otro lado, Claudio Rodríguez, con títulos imprescindibles como Don de la ebriedad y Alianza y condena, también supone un referente básico para mí, pues ya desde los primeros versos de Don de la ebriedad exalta la sabiduría oculta en la estructura del universo: “Siempre la claridad viene del cielo; / es un don: no se halla entre las cosas / sino muy por encima, y las ocupa / haciendo de ello vida y labor propias.” Toda esa tradición intelectual que viene desde la filosofía griega hasta la poesía española del siglo XX, vinculando la claridad solar al conocimiento, no podía ignorarse en un poemario como La simiente del fuego, en el que la contemplación de la naturaleza desempeña un papel decisivo.

Dentro de las imágenes de la naturaleza que describe, destacan sobre todo el agua y el cielo. ¿Esa presencia de lo azul en general y del agua en particular se encuentra relacionada con la idea de deseo infinito, con el símbolo de la flor azul que Novalis introdujo en el romanticismo?

Sin duda, la flor azul de Novalis se encuentra de forma latente en las numerosas imágenes relacionadas con este color que se suceden a lo largo de La simiente del fuego y que, en menor medida, aparecen en algunos poemas de Ruinas del paraíso. En el caso de los poetas canarios, desde el Tomás Morales de Las rosas de Hércules hasta el Félix Francisco Casanova de El invernadero, la imagen del agua en su vertiente marina se ha convertido en el vehículo más idóneo para expresar ese anhelo de infinito, pues el océano es una presencia continua para el habitante de las islas. Por otro lado, en algunos poemas de La simiente del fuego la imagen del mar se termina asimilando a la del cielo, pues en ambos casos se trata de espacios inmensos y vacíos que no cesan de sugerir la idea del infinito e incluso, desde una perspectiva mística, la del Totalmente Otro, esa divinidad que, según el teólogo protestante Karl Barth, resulta del todo imposible comprender, pero a la que el hombre siente la necesidad íntima de dirigirse.

En La simiente del fuego incluye un poema, “Los inmigrantes”, de clara denuncia social. Esa denuncia se amplia y enriquece en Ruinas del paraíso con títulos como “Alocución irreal”, “El desaliento” y “Europa”. Reivindica, de este modo, la función crítica del poeta en el tiempo y el entorno que le ha tocado vivir, o, dicho en otros términos, defiende la idea de que la figura del intelectual debe resultar necesariamente incómoda para los poderes de turno...


Ramiro Rosón
Creo que, en el mundo que nace a partir de la gran recesión económica de 2008, lleno de incertidumbres y convulsiones, el poeta, como los demás trabajadores de la cultura, debe recuperar su función crítica sin miedo ni vergüenza. En este sentido, considero que se necesita llevar a cabo una revisión crítica de ciertos aspectos de la posmodernidad, pero conservando sus aportaciones positivas a la historia del pensamiento. El excesivo individualismo posmoderno, que surge con la caída de los grandes relatos, ha favorecido un desinterés por los asuntos públicos que sólo conduce a la irresponsabilidad absoluta. No se puede olvidar que, en las décadas anteriores al estallido de la burbuja inmobiliaria, grandes sectores de la ciudadanía renunciaron a participar en la actividad política y en los movimientos sociales, de forma que no mostraban ningún rechazo hacia las políticas neoliberales mientras se mantenían unas condiciones de vida más o menos aceptables para la mayoría. Por otro lado, la poesía social plantea una importante cuestión estilística: ¿cómo poner en solfa las estructuras del poder sin acabar escribiendo un panfleto, para que el poema perdure más allá del momento histórico al que se refiere? A mi juicio, la única respuesta a este problema formal se encuentra en el uso continuo de la imaginación, que transforma la realidad en lenguaje poético de manera inusitada y sorprendente. La imaginación debe buscar un término medio que cada autor defina según su caso, para que el poema social no caiga en la ramplonería ni en el hermetismo. 

Frente a la injusticia y el desorden de las acciones humanas, en Ruinas del paraíso de nuevo señala la naturaleza como el espacio mítico para la redención de los individuos, simbolizada de forma particular en el vencejo, con el que parece desplazar a otras figuras más recurrentes de la tradición poética, como el mirlo o el gorrión.

Siempre me ha fascinado la imagen del vencejo, un pájaro que suele anidar cerca del ser humano, pero que pasa la mayoría de su vida en el aire, aprovechando la fuerza de los vientos para planear. En el poema “Los vencejos”, incluido en Ruinas del paraíso, estas aves se transforman en espejos donde el yo poético reconoce la fragilidad humana, pues su vuelo dibuja un movimiento de oscilación entre dos extremos (la tierra y las nubes), así como el hombre se mueve entre el dolor y la felicidad a lo largo de toda su existencia. Pero al mismo tiempo se da cuenta de que el ser humano sólo puede redimirse de su fragilidad si procura, en la medida de lo posible, retornar a alguna forma de unión con la naturaleza, tomando conciencia de pertenecer a un todo mucho más grande y poderoso que sí mismo. Por lo tanto, en este libro la naturaleza sigue presentándose como un espacio donde el hombre puede conocerse a sí mismo a través de la reflexión solitaria, al margen de convenciones sociales basadas en imposturas, en la medida en que ofrece un conjunto de leyes más armónicas y perdurables que cualquier forma de organización humana (como decía Plinio el Viejo, “el mayor número de los males que padece el hombre provienen del hombre mismo”).

Por último, ¿qué le diría a los lectores para que se aproximen a las páginas de La simiente del fuego y Ruinas del paraíso?

No sé si el autor es la persona más indicada para animar a los demás a leer sus libros, pero creo que se trata de dos poemarios que buscan una unidad orgánica dentro de su variedad de temas. A través de un lenguaje que enfatiza el ritmo como elemento esencial de la poesía, buscando un equilibrio entre clasicismo y modernidad, he intentado sintetizar, con acierto o sin él, todo un abanico de influencias que abarca, en el campo de la literatura universal, desde el primer romanticismo hasta los inicios del surrealismo (Goethe, Hölderlin, Novalis, Keats, Shelley, Wordsworth, Leopardi, Baudelaire, Verlaine, Rimbaud, Apollinaire), y que incluye buena parte de la poesía española del siglo XX (Lorca, Juan Ramón, Cernuda, Salinas, Aleixandre, Valente). Pero, sobre todo, La simiente del fuego y Ruinas del paraíso aspiran a un equilibrio entre forma y contenido, apostando por una imaginación que conjugue poesía y pensamiento, contra el dictamen de los que han querido desterrarla de la creación poética como si se tratara de un elemento superfluo.

Por Benito Romero




Puede consultar las obras de Ramiro Rosón en la Biblioteca Canaria de la ULL pinchando en este enlace.

*Agradecemos al autor del artículo su colaboración con nuestro blog.
Benito Romero Rodríguez (1983) es licenciado en Filosofía. Obtuvo el Premio Félix Francisco Casanova de Poesía (2002) y el Premio de Poesía de Juventud y Cultura de Canarias (2006), y ha colaborado en diferentes diarios y revistas de Canarias. Puede consultar sus publicaciones en nuestra Biblioteca.

viernes, 5 de mayo de 2017

El valor de un cementerio


Cementerio Puerto de la Cruz de la Orotava 1852 (detalle), de Álvarez Rixo

La historia de Canarias está también en nuestros cementerios y conocerlos nos ayuda a comprender la sociedad en la que surgieron y su transformación.
San Rafael y San Roque (FEDAC)
La construcción de cementerios civiles comenzó en Canarias antes que en la mayor parte de la Península, a principios del siglo XIX. Aunque se prohibía el enterramiento en las iglesias desde 1787, con algunas excepciones, la costumbre prosiguió hasta que las epidemias que devastaron las islas en esa época obligaron a buscar mejor emplazamiento.
La fiebre amarilla que diezmó a la población de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife provocó la construcción del primer cementerio civil en 1811: San Rafael y San Roque. Igual causa obligó a construir también el Cementerio del Puerto de la Cruz un año más tarde, al que siguieron el de Vegueta (Las Palmas de Gran Canaria) y San Juan Bautista (La Laguna).


Cementerio de Las Palmas de Gran Canaria, en  Álvarez Rixo  [1841-1867]

Aún bajo el control de la Iglesia, los nuevos lugares de enterramiento se construían y eran gestionados por los ayuntamientos. Pasada la urgencia que los originó, en la segunda mitad del XIX estos cementerios ya reflejaban la ciudad de los vivos: muchas tumbas para los simples mortales y otras con lápidas hermosamente decoradas, esculturas de reconocidos artistas y mausoleos imponentes. Al fin y al cabo, todos acababan allí, así que en nuestros cementerios históricos está la huella de los campesinos y los obreros, de los comerciantes burgueses y los nobles de las islas; allí están los restos de muchos notables, cuyo nombre apenas se recuerda, junto a otros que habrían merecido mayor reconocimiento. Entre estos últimos hay numerosos masones, nunca bien acogidos en los cementerios católicos, cuyas inscripciones y símbolos podían ser eliminados -tras la Guerra Civil- si molestaban a la Iglesia católica.

La Chercha del Puerto de la Cruz
La Chercha según Álvarez Rixo
La población no católica, de origen europeo, tampoco podía ser enterrada en camposanto. Sus restos se ubicaban en parajes alejados y a menudo se producían alborotos de la plebe durante sus entierros.
El cementerio protestante más antiguo de Canarias, probablemente de España, es el Cementerio Inglés del Puerto de la Cruz. Según el cronista portuense Álvarez Rixo, el primer entierro se produjo allí en 1770, "en el sitio que desde entonces se denominó la Chercha" [por churchyard, cementerio en inglés], aunque afirma que debió haber otros previos a esa fecha. Algunos autores refieren testimonios de su utilización un siglo antes.

La colonia protestante de Canarias debió esperar hasta los años 30 del siglo XIX para disponer de otros dos lugares de entierro "oficiales": una parcela asimilada al de San Rafael y San Roque, en Santa Cruz de Tenerife, y el British Cemetery (el Cementerio Inglés), en Las Palmas de Gran Canaria.

Ed. Dykinson, 2017
Según el profesor M. Ramírez Sánchez, autor de Historias en la piedra: la escritura última en los cementerios ingleses de Canarias, el estudio de los epitafios y sepulturas de estos tres cementerios facilita un "análisis social de esa escritura expuesta y ver cómo la élite, la burguesía inglesa, utiliza esos espacios de memoria, una forma de autorrepresentación de las propias familias".*
La importación de su iconografía, los materiales y estilos británicos en los elementos mortuorios durante el siglo XIX y principios del XX, permiten entender mejor la mentalidad y la relevancia de estos extranjeros afincados en las Islas, igual que el estudio de sus actividades económicas o la influencia de su idioma en el habla de Canarias.

Seis cementerios canarios declarados Bien de Interés Cultural

Para garantizar su conservación, dos de estos cementerios protestantes están declarados Bien de Interés Cultural (BIC): el que forma parte del conjunto de San Rafael y San Roque, en Santa Cruz de Tenerife, y el Cementerio Inglés de Las Palmas de Gran Canaria. Ambos comparten clasificación con los antiguos cementerios de Vegueta (1812), San Juan Bautista (1814), en La Laguna, y el Cementerio de La Orotava (1823). El primero que se registró como BIC fue el grancanario de San Bartolomé de Tirajana (1823).
Ayto. Santa Cruz de Tfe.,2006
Esta condición reconoce la necesidad de conservarlos y obliga a la administración a tomar medidas para protegerlos. Además de su valor histórico, en ellos se conserva el trabajo de artistas muy relevantes, como el genovés Angelo Cherubini o Fernando Estévez en los de Tenerife; en Gran Canaria destaca notablemente el cementerio de Vegueta por el valor sus esculturas funerarias y la obra artística de Ponce de León. Los cementerios históricos grancanarios se distinguen en general por su estado de conservación... y aprecio.

Lamentablemente, el desconocimiento común del valor patrimonial de estas construcciones y la desidia oficial, también histórica, se unieron a la crisis económica de los últimos años, contribuyendo a su abandono. Varios de estos monumentos han sufrido un grave deterioro durante décadas y no parecen haberse beneficiado mucho de la condición de Bien de Interés Cultural. Especialmente preocupante resulta la situación del cementerio más antiguo, el de San Rafael y San Roque, víctima de repetidos ataques vandálicos y salvado in extremis por el ayuntamiento capitalino con algunas medidas de rehabilitación y control.**



El cementerio herido.Vicente Pérez.2014 (3m.)

La reciente propuesta del Gobierno de Canarias a los Cabildos para que revisen los criterios de selección de los Bienes de Interés Cultural registrados (411 en total) ha causado cierta preocupación entre las personas interesadas en el patrimonio cultural de las Islas. Puede que no todos los BIC merezcan tan algo grado de protección, pero cada uno de ellos debe ser revisado con criterios rigurosos y uniformes.
La ausencia de una política coherente y continua respecto al patrimonio cultural parece ser una carencia histórica de la administración pública de Canarias. Tampoco han sido del todo efectivas las acciones para difundir su conocimiento entre la población.

Solo se valora lo que se conoce
XIII Jornadas. Teror. 2017.
El desconocimiento de la riqueza cultural de las Islas y de su potencial económico también es un problema. El esfuerzo de algunos investigadores por difundir el valor del patrimonio ha dado algunos frutos en el caso de los cementerios históricos canarios. A los estudios en publicaciones especializadas comienzan a sumarse algunas actividades culturales y turísticas.
Recientemente el Ayuntamiento de Teror dedicó sus XIII Jornadas de Patrimonio Cultural a los cementerios históricos de Canarias y su valor patrimonial, en las que participaron especialistas en arqueología, etnografía, epigrafía e historia del arte. Allí se habló también de rutas culturales y patrimonio funerario, destacando el valor del turismo asociado a los cementerios y la muerte (dark tourism) como un activo económico a potenciar. La FEDAC participó en el evento con un recorrido por los rituales funerarios de las Islas en los últimos 130 años, que está disponible en su página web. Está prevista la publicación de las actas de estas jornadas y la difusión de las intervenciones en el canal de Teror televisión. com (Youtube).


Actualización
Intervención de M. Ramírez Sánchez en las Jornadas de Patrimonio: Los cementerios ingleses de Canarias: una huella poco conocida de la presencia británica en las islas (59m.). En: canal Teror televisión.com (09/05/2017).



Notas y más información

*Un estudio inédito nos descubre aspectos de la presencia británica a través de los cementerios protestantes que existen en Canarias. En Isla de Lecturas.
**San Rafael y San Roque, un cementerio entre la historia y el olvido, de Lorena González. En Canarias en hora.


Béthencourt Massieu, A. (1995). Secularización y mentalidades: el cementerio de San Cristóbal de La Laguna (1807-1816). En Anuario de Estudios Atlánticos, nº 41. Las Palmas de Gran Canaria.
Brito González, Alexis D. (2015). El descanso de la eternidad en ultramar: una breve historia del cementerio inglés de Las Palmas. En Anuario de la Facultad de Geografía e Historia (ULPGC) Las Palmas de Gran Canaria.

Encuentro Internacional sobre los cementerios contemporáneos (1º.1991.Sevilla)La arquitectura decimonónica de carácter funerario en el Cementerio de Vegueta de Las Palmas / M.R. Hernández Socorro. P. [435]-444; Cementerios decimonónicos de Santa Cruz de Tenerife: aproximación a su estado a través de la prensa local / E. R. Pérez Peñate. P. [513]-520; Vicisitudes del cementerio de Las Palmas de Gran Canaria en el siglo XIX : sus condiciones higiénico-sanitarias y su ensanche / A. M. Quesada Acosta.P. [521]-528.
García Pulido, D. (2000). San Rafael y San Roque: un camposanto con historia (1810-1916). Santa Cruz de Tenerife. 

León Álvarez, F. (2016). Origen y evolución del cementerio municipal de La Matanza de Acentejo (Tenerife). En Boletin Millares Carló, nº 24-25. Las Palmas de Gran Canaria.
Ramírez Sánchez, M. (2013). Los cementerios ingleses de Canarias: un patrimonio por revalorizar. En Marchar Rivera, Alicia; Rodríguez Marín, Francisco (coords.). La muerte desde la arqueología, la historia y el arte.
Ramírez Sánchez, M. (2012). In loving memory: escritura última y memoria en los cementerios ingleses de Canarias. En XX Coloquio de Historia Canario-Americana. Las Palmas de Gran Canaria.

Aunque no abundan las publicaciones monográficas sobre los cementerios históricos canarios, sí existen algunas referencias en obras generales, separatas y artículos de revistas. Puede consultar una pequeña selección de la Biblioteca Canaria en este enlace.

Los dibujos del Cementerio del Puerto de la Cruz, del Cementerio de Las Palmas de Gran Canaria y el manuscrito pertenecen al Archivo personal de Álvarez Rixo (Biblioteca ULL), el resto de imágenes a los editores. El vídeo es obra de Vicente Pérez Luis.

viernes, 31 de marzo de 2017

Afonso y Béthencourt: un legado de compromiso y entendimiento

La cultura y el conocimiento en Canarias han sufrido dos pérdidas irremplazables en estos estos días con el fallecimiento de los catedráticos Leoncio Afonso Pérez y Antonio de Béthencourt Massieu, ambos estrechamente vinculados a la Universidad de La Laguna.

L. Afonso (foto RSEAPT)
Leoncio Afonso Pérez (Breña Alta, 1916), licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Sevilla, fue el primer profesor de la asignatura de Geografía de la Universidad de La Laguna (1944 y 1968), siendo uno de los más firmes valedores de la creación de la Facultad de Geografía e Historia. Simultaneaba su carrera docente universitaria con las clases en los institutos de bachillerato "Cabrera Pinto" y "Viera y Clavijo", así como en la Escuela de Trabajo Social.
Sus estudios sobre la geografía de Canarias abrieron una senda para las investigaciones académicas. También el turismo está en deuda con Leoncio Afonso por su impulso a los estudios en este ámbito con la fundación de la Escuela de Turismo de Tenerife en 1975.
De ideología conservadora, ostentó varios cargos públicos durante el franquismo (consejero del Cabildo Insular de Tenerife entre 1948 y 1954, concejal de La Laguna entre 1954 y 1960), pero siempre se le recordará como un hombre conciliador y tolerante. Instituciones culturales emblemáticas como el Instituto de Estudios Canarios, la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife o el Instituto de Estudios Colombinos, entre otros, echarán de menos su proximidad y su aliento.

En honor a la memoria de su insigne profesor y doctor Honoris Causa, la Universidad de La Laguna difundió la laudatio que le dedicó recientemente el Departamento de Geografía e Historia.

Antonio de Béthencourt Massieu (Las Palmas, 1919) ha sido uno de los historiadores de mayor brillantez y relevancia en el siglo XX en el Archipiélago. En connivencia con sus buenos amigos Francisco Morales Padrón y Antonio Rumeu de Armas, el investigador replanteó las pautas de la historiografía canaria en su relación atlántica, especialmente con el continente americano, consiguiendo crear asimismo una generación de discípulos que marcan en la actualidad el devenir de los estudios en Historia en Canarias.

Tras su periodo de rector de la Universidad de La Laguna, entre los años 1976 y 1980 -institución que le acabaría otorgando su Medalla de Oro-, y con un paréntesis como catedrático por la UNED de Madrid, Béthencourt Massieu fue jalonando su vida con cargos y distinciones que definen su trayectoria profesional, como fue el caso del Premio Canarias de Acervo Histórico 1992 o el de director de la revista de científica Anuario de Estudios Atlánticos, entre otros muchos.


En la Biblioteca de la Universidad de La Laguna rendimos este pequeño homenaje a los profesores que ampliaron con su trabajo el horizonte de nuestras islas, dejándonos un legado de compromiso y entendimiento.

lunes, 20 de febrero de 2017

¿Para cuándo la novela El señor de las faldas verdes, de Rafael Arozarena?

Desde la Biblioteca de la Universidad de La Laguna me han pedido un breve texto sobre Rafael Arozarena (Santa Cruz de Tenerife, 1923-2009), con el fin de publicarlo el día de las letras canarias en el presente blog. Agradezco esta petición que, por supuesto, he aceptado con mucho gusto. 
Después de pensar sobre lo que podría escribir, he optado por algo que me he preguntado en varias ocasiones durante los últimos años y que me gustaría comentar en este espacio tan plural visitado por investigadores, profesores, estudiantes, etc. Además, creo que es una obligación hacerlo porque, de momento, no logro encontrar la respuesta al interrogante con el que he titulado esta breve intervención. 


Ed. Benchomo 2004
Verán. Quienes han seguido la trayectoria de Rafael Arozarena, seguramente, le verían referirse en algunas entrevistas a un proyecto de novela titulado El señor de las faldas verdes, en el que estaba trabajando. No creo equivocarme si digo que él lo consideraba su gran proyecto después de Cerveza de grano rojo. Después de una gran novela como esta última, y con la sombra de su Mararía, que le acompañaba allá donde fuera, supongo que sentiría algo de presión. No lo sé con seguridad. Lo cierto es que nunca se llegó a publicar. Entretanto, sus siguientes exploraciones narrativas, que editaría en vida, no alcanzarían la resonancia de Mararía o de Cerveza... 

En Conversaciones con Rafael Arozarena (Santa Cruz de Tenerife, Editorial Benchomo, 2004), tendría el honor de recoger lo que este autor me llegaría a confesar: precisamente una buena parte del argumento de El señor de las faldas verdes. Todo ello lo publicaría en el capítulo 14 (págs. 123-125) y constituye una de las principales aportaciones del libro. Y no creo equivocarme si digo que en otras entrevistas que aparecerían en prensa nunca llegaría a revelar tanto sobre el argumento como lo que está recogido en estas pocas páginas. Ello demuestra que, probablemente, en aquella época, la tenía bastante avanzada. Tampoco sé con absoluta certeza si ese argumento lo mantendría hasta el final. 


Dedicatoria autógrafa a Ventura Doreste.

Si buscamos El señor de las faldas verdes en Google podremos encontrar algunas pistas sobre su terminación. En la prensa insular que comentaba la noticia de su fallecimiento, entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre de 2009, por ejemplo, en El Día, La Provincia, entre otros, se llegaba a señalar que dicha novela la había dejado concluida. Es posible encontrar, desde entonces, otros ejemplos también en la prensa escrita, blogs, etc., que la siguen anunciando como “obra terminada”, “inédita” o, incluso, “en preparación”. Con lo cual, me pregunto, ¿si, ya, en 2009, la tenía concluida, por qué no ha sido publicada? Más de siete años han transcurrido desde entonces. ¿Cuánto tiempo debemos esperar los lectores de Rafael Arozarena para que, por fin, podamos leerla? 
Ed. Idea 2008


En el libro Conversaciones... me llegaría a decir que “En Mararía se purifica la belleza del cuerpo mediante el fuego; en Cerveza de grano rojo, a través del mar, y en El señor de las faldas verdes, con la muerte, que es la máxima prueba que puede existir” (pág. 125). Bueno. Al leer estas palabras de Rafael, no dejo de pensar que esta situación descrita más arriba resulta paradójica y, sin duda, algo triste. Y, como digo, no he encontrado todavía una explicación para esta tardanza. 



El día de las letras canarias 2017 se dedica, esta vez, al recuerdo de Rafael Arozarena. Y creo que, al abrigo de esta celebración, que suele extenderse también a todo el año, sería un buen momento para considerar o impulsar la publicación, de una vez por todas, de El señor de las faldas verdes, hasta ahora inédita, que todos sus lectores deseamos por fin leer y comentar, y a la que su autor dedicó varias décadas, como se sabe. Creo, también, que apoyar esta decisión sería el mayor acto de admiración y respeto que cualquier institución pudiera hacer en el momento presente a la memoria de Rafael Arozarena y, por supuesto, a sus fieles lectores. 
Roberto García de Mesa


Selección de obras en la Biblioteca Canaria (ULL)
Bibliografía básica y más información en: 
Arozarena, R. (2001). Cómo me hice escritor. Discurso de ingreso en la Academia Canaria de la Lengua (Acceso al texto)
Arozarena, R. (2006). Obras completas. Santa Cruz de Tenerife: Ediciones Idea

Delgado, J.J. Rafael Arozarena. Archipiélago de las Letras. Academia Canaria de la Lengua. (Acceso al texto)
García de Mesa, R. (8 de octubre de 2009). Rafael Arozarena, descansa en paz. [Los espacios intermedios](Acceso al texto)
VVAA. Rafael Arozarena: los hechizos de un poeta (2017). Revista conmemorativa. Gobierno de Canarias.

Además de las obras de Rafael Arozarena, puede consultar todas las publicaciones sobre el autor o recopilaciones y ediciones críticas en la Biblioteca Canaria, junto a estudios sobre Fetasa y los fetasianos.

Información sobre el Día de las Letras Canarias 2017 en Facebook 


*Nota
Agradecemos al autor del artículo su colaboración con nuestro blog.
Roberto García de Mesa (Santa Cruz de Tenerife,1973) es ensayista, poeta, narrador y dramaturgo. Doctor en Filología Hispánica (Universidad de La Laguna) y Licenciado en Derecho (UNED), colabora habitualmente en diversos diarios y revistas especializadas. Más información sobre el autor en su blog Los espacios intermedios y en su página de FacebookPuede consultar sus publicaciones en nuestra Biblioteca. 

jueves, 9 de febrero de 2017

La Económica de Tenerife, 240 años luchando por el progreso


Más de dos siglos de vida y la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife es aún hoy una institución activa y moderna.

Las primeras sociedades económicas de Canarias se crearon en Gran Canaria, La Palma y La Gomera. La de Tenerife fue la última y el 14 de febrero cumple 240 años.

Desde su fundación en 1777 la Económica tinerfeña aspira a fomentar el desarrollo cultural y social. En su larga vida ha tenido épocas gloriosas y otras no tanto, dependiendo casi siempre del errático apoyo de las instituciones públicas. A pesar de todo, la RSEAPT ha conseguido mantener su identidad como espacio de reflexión cultural y política en la sociedad de la isla.

En los últimos años ha realizado un enorme esfuerzo por divulgar su patrimonio documental, que cuenta con algunos de los archivos personales más interesantes del Archipiélago; junto a su colección de objetos históricos de diversa índole (científicos, prehistóricos, artísticos) y las publicaciones canarias presentes en su biblioteca, este fondo convierte a la entidad lagunera en un centro de referencia para la investigación del pasado insular y regional.

La Económica en las redes: recursos en acceso libre
La progresiva digitalización de este patrimonio y la difusión en acceso abierto de sus documentos y publicaciones certifican su vocación de servicio a la comunidad, investigadores y público en general. En la página web de la RSEAPT se encuentran ya los boletines, memorias y otras publicaciones periódicas más recientes, además de monografías, artículos de investigación y algún número de su imprescindible revista Nautis et Incolis. También se puede acceder a su colección de padrones de habitantes de 1779, una de las joyas de su archivo, y a una parte de su colección museográfica.

Imagen de la memoria
El archivo fotográfico también está siendo digitalizado y tiene una página web propia, Imagen de la memoria, que incluye imágenes en diversos formatos (fotografías, grabados, mapas,etc.) de Canarias y otros ámbitos, desde el siglo XVIII al XX. Ofrece un buscador de imágenes, álbumes temáticos y otros recursos de interés.
RSEAPT 2016
Naturalmente, toda la actividad de la entidad se puede seguir a través de sus perfiles en las redes sociales (Facebook, Twitter) y en su canal de Youtube.

Para conmemorar su cumpleaños, la RSEAPT ha publicado Lux nivariensis, un volumen coordinado por Daniel García Pulido, Cristina Ginovés Obón y Zulaika Navarro Abreu, con artículos que estudian la entidad desde diferentes perspectivas (teatro, historia del arte, historia militar, archivística, etc.).

Esta obra se puede consultar ya en la Biblioteca Canaria, donde hemos seleccionado una pequeña cantidad de publicaciones sobre la historia de la institución y su relevencia en la sociedad canaria. En nuestro catálogo encontrará otras muchas, además de las propias ediciones de la RSEAPT.

Muestra bibliográfica
Fuentes y más información

Rodríguez, M.; Macías, F.J. Rodríguez Moure y La Laguna de su tiempo: su legado, documental y bibliográfico a la RSEAPT. RSEAPT. 2000.

Roméu, E. La Económica a través de sus actas : años 1776 a 1800. La Laguna de Tenerife. 1970

Tabares de Nava, T. Apuntes para la historia de la Real Sociedad Económica de Tenerife: 1904-1959. 1960-1962.

​Tous Meliá, J. [ed.]. La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife : sus primeros pasos. RSEAPT, 2002.


​​Nota: La imagen que encabeza el artículo es propiedad de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife. 

Haga clic en las imágenes o en los pies de foto para más información.

lunes, 9 de enero de 2017

Bruno Mesa: «Los únicos libros que me interesan son aquellos que me quitan la razón».

Ed. Impronta, 2015
Bruno Mesa (Tenerife, 1975) irrumpió en el panorama literario español en el año 2000, cuando obtuvo el Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe a la Joven Creación por su libro El laboratorioDesde entonces ha ido construyendo una obra minuciosa y heterogénea compuesta por los poemarios Nadie, El libro de Fabio Montes y Testigos de cargo, los relatos de Ulat y otras ficciones, la novela El hombre encuadernado, el libro de ensayos y aforismos Argumentos en busca de autor, y diversas traducciones, de autores italianos principalmente (Giorgio Vigolo, Camillo Sbarbaro, Edoardo Sanguineti o Paolo Febbraro). Su última creación es el diario No guardes nada en tus bolsillos (Impronta, 2015), donde recoge su estancia de nueve meses en Roma.

-En el prólogo expresa su deseo de que el único protagonista del libro sea la ciudad de Roma. Efectivamente, el protagonismo principal reposa sobre la ciudad eterna, pero no menos relevante es el peso del narrador, quien, gracias a su mirada subjetiva, logra que las páginas en las que plasma la crónica de todo cuanto ve no alcancen la categoría de insípida postal ¿Qué opina al respecto?

Quizá he incumplido mi propósito, que era estar en los otros, pensar lo observado y no tanto al observador. Esa es la ciudad que buscaba, la que está en los cerebros y moldea una cultura. Más allá de eso no creo en una mirada objetiva en literatura: el escritor es un animal que siempre se interpone entre la realidad y el lector. El deseo de invisibilidad es un método, una actitud ante la escritura. Si pienso en Mrożek, en Pla o en James Agee solo puedo agradecerles ese deseo.

Bruno Mesa
-Aunque sea incurrir en el tópico, No guardes nada en tus bolsillos es una nueva aproximación a la figura clásica del flâneur, un homenaje a la exploración desinteresada inherente en la práctica del callejeo. Sin embargo, a pesar de esta premeditada ausencia de trama, existe en su recorrido por Roma un moderado suspense que hace que el libro, por momentos, parezca una ficción, y que el lector ansíe saber cómo será el desenlace...

Quizá se deba a que toda vida es una novela de suspense fallida: conocemos el desenlace y solo nos interesan los pasadizos del pensamiento, los desvíos y los hallazgos. También es posible que ese moderado suspense del que habla se deba a mis obsesiones y debilidades, que son una estructura no menos visible y aberrante que mis vagabundeos.

-El libro no es una excusa para que usted, como autor, se recree en su propia erudición ante los rincones históricos de la ciudad. Aunque sin llegar a descuidar ese aspecto, todo indica que su interés como observador pasa por la captura de las imágenes periféricas y mundanas de Roma. ¿Se propuso desde el principio darle al texto ese enfoque, digamos, sociológico, e incluso antropológico, tan distanciado de la mirada típica del turista?

La literatura de observación es una forma de intuición antropológica. Solo puedo decirle que me interesa la gente que parece invisible, los lugares de paso, las cafeterías donde se puede montar oficina, ciertas ruinas y algunas formas de la corrosión. Piazza Venezia me interesa mucho menos que la Magliana, con su refinada fealdad y sus esquineros. Digamos que el Foro Romano puede ayudarte a revisar la Historia, pero ante un barrio vigilado por bloques de diez pisos es necesario describir, y eso será siempre más complejo y necesario.

-Probablemente las partes más ácidas del libro son las que dedica a desacreditar la gestión del diplomático Enrique Panés al frente de la Academia Española en Roma. Resulta gozoso y revelador que subraye los déficits que arrastra dicha institución, ya que, por lo general, dentro de la imagen pública que se tiene de los organismos estatales repartidos por el extranjero lo que más brilla es el desconocimiento. Respecto a esas incompetencias de la Academia Española en Roma que usted denuncia, ¿piensa que se ha tratado de un caso específico o que ha sido una consecuencia natural un mal mayor todavía pendiente de subsanarse?

Aquella era una incompetencia alegre, petrificada, entera. Sospecho que la burocratización de la Academia de España en Roma o de la embajada en Italia no es algo exclusivo, porque ese moho es universal y suele crecer hasta invadir los cerebros, hasta que produce una especie de modorra neuronal. Es un hongo endémico de los ámbitos administrativos, pero supongo que habrá de todo: líquenes, parásitos...

-Por último, ¿qué le diría a los lectores para se aproximen a las páginas de No guardes nada en tus bolsillos?

Les diría que los únicos libros que me interesan son aquellos que me quitan la razón, que buscan grietas en el muro de las certezas y persiguen relatos incómodos, y que solo puedo escribir bajo esa perversión. En cualquier caso, diga lo que diga, los lectores que cada uno tiene son una especie de fatalidad. Quien ha leído unas pocas líneas mías ya sabe si le sirvo o si soy una molestia.


Benito Romero

*Notas
Agradecemos al autor del artículo su colaboración con nuestro blog.
Benito Romero Rodríguez (1983) es licenciado en Filosofía. Obtuvo el Premio Félix Francisco Casanova de Poesía (2002) y el Premio de Poesía de Juventud y Cultura de Canarias (2006), y ha colaborado en diferentes diarios y revistas de Canarias. Puede consultar sus publicaciones en nuestra Biblioteca.

La imagen de la cubierta pertenece a la editorial Impronta.
La imagen del autor fue tomada de su blog Argumentos en busca de autor .