martes, 10 de octubre de 2017

César en la Biblioteca


Anatomía para un barco

En el verano de 1992, pocos meses antes de su muerte, César Manrique asistía feliz a un acto significativo para su criatura más reciente: la firma de un convenio de colaboración entre la Fundación César Manrique y la Universidad de La Laguna. También eran días alegres para la ULL, que ese año celebraba sus dos siglos de historia.

El Día (17/06/1992)
El acuerdo respaldaba la acción cultural de la institución conejera  y establecía compromisos de cooperación en actividades diversas, como la organización de los cursos internacionales de verano que la Universidad celebraría en Yaiza, Lanzarote.  

Los miembros de la Fundación fueron invitados a visitar algunos centros universitarios, entre los que se encontraba el flamante edificio de la Biblioteca General y de Humanidades, inaugurado unos días antes en el campus de Guajara en el marco de los festejos del bicentenario de la ULL.

César Manrique (1919-1992) dejó constancia de su visita en el Libro de Honor de la Biblioteca de la Universidad de La Laguna, con una cariñosa dedicatoria:



Además del dibujo y su autógrafo, de gran valor sentimental para todos nosotros, la Universidad de La Laguna cuenta entre su patrimonio artístico con dos obras destacadas del artista de Lanzarote. Igual que en 1992 César Manrique fue uno de los primeros visitantes ilustres del nuevo edificio universitario, veinticinco años antes había sido también el primero en dejar su huella en la nueva Escuela de Náutica (que se integraría en la ULL posteriormente) de la capital tinerfeña.
El Día (15/03/1966)

"He batido el récord mundial"
Allí realizó dos murales en madera y hierro con la técnica del assemblage, utilizando restos de viejas embarcaciones del varadero de Santa Cruz. Eran los más grandes que había hecho hasta el momento y solo tardó un mes en realizarlos: Anatomía para un barco, cuya imagen encabeza este artículo, y Máquina para el mar
El 15 de marzo de 1966 el periodista Gilberto Alemán publicó esta entrevista en el periódico El Día, en la que César Manrique habla de su obra y anuncia su próxima exposición en Nueva York. Poco días antes el artista había escrito una carta a Manolo Millares contándole su éxito: 
«El mural, según verán por la fotografía que les envío, ha causado sensación. Todo el mundo de la exigente e inteligente crítica de Tenerife me ha colocado como el primer artista “pop” español, diciendo que mi aportación, con cierta influencia americana, por señalar en mi mural a la Pepsi Cola, en vez de botes de tomate Intercasa, me coloca en una categoría de verdadera vanguardia».*

Aunque su vocación artística le impidió terminar los estudios de Arquitectura Técnica en la Universidad de La Laguna, allá por los años 40, la figura de César Manrique siempre ha estado presente en esta institución académica. Aquí participó en varios actos y exposiciones, y nos eligió para presentar una de sus publicaciones más emblemáticas: 
Lanzarote, arquitectura inédita (1974). El artista ha sido objeto de numerosos estudios de los investigadores universitarios y desde 1995 cuenta con una cátedra cultural que lleva su nombre. Precisamente, la Cátedra César Manrique ha organizado este año un curso gratuito de extensión universitaria, que se desarrollará hasta el 15 de marzo de 2018 y que aún tiene la inscripción abiertaEl lago de César Manrique. Una obra ejemplar en su 40 aniversario.  


Coincide de nuevo la celebración del aniversario de la ULL, 225 años ya, con la triste conmemoración de los 25 años de ausencia de César Manrique. En su memoria, y a la manera del artista, las publicaciones de César Manrique y los estudios sobre su obra reposan esta semana sobre un pez en la Biblioteca Canaria de la Universidad de La Laguna, listos para ser utilizados y transmitir su legado.

*Extractado de: Nuez Santana, J. L. de la (2015). Luces y sombras de la vanguardia artística canaria: diálogo epistolar entre Manolo Millares y César Manrique. Anuario de Estudios Atlánticos, nº 61: 061-020. [Acceso al texto completo].

Fuentes y más información
Fundación César Manrique (Lanzarote)
Izquierdo Expósito, V. (1992). La obra muralista de César Manrique. En: X Coloquio de Historia Canario-Americana, t.II. [Acceso al texto completo].

La imagen que encabeza el artículo ha sido tomada de: Pérez Jiménez, M.: Inventario del patrimonio artístico de la Universidad de La Laguna (2007). Servicio de Publicaciones de la Universidad de La Laguna. Todas las reproducciones del artículo han sido realizadas por Daniel García Pulido.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Nace Bloc de las Islas Canarias, un espacio para el debate y la investigación sobre nuestras islas

A contracorriente, cuando parece que nada puede existir más allá de la versión electrónica, Bloc de las Islas Canarias se estrena en papel y solo se puede encontrar en las librerías... y en las bibliotecas. Damos la bienvenida a esta nueva publicación, que se presenta con el propósito de contribuir a la divulgación del conocimiento de Canarias. 

Se trata de una iniciativa editorial de la Fundación Canaria Añazo Nova, una entidad privada y sin ánimo de lucro, que ofrece sus páginas para acoger trabajos sobre el presente y el pasado de nuestras islas, desde todos los puntos de vista (política, economía, arte, ciencia, etc.). 


Como muestra de la diversidad de contenidos a la que aspira, en este primer número se reproducen artículos sobre el léxico de Canarias (M. Torres Stinga), la esclavitud en Tenerife (Manuela Marrero Rodríguez) y el precioso texto Sangre de drago (Lázaro Sánchez-Pinto y Rafael Zárate), publicado en la revista Rincones del Atlántico en 2010. La publicación concluye con el estudio Almogrote, de Eduardo Martinón Cejas, presidente del patronato de la fundación editora y autor de las imágenes que ilustran el primer número.

Si desean publicar sus trabajos o más información, pueden escribir a la sede Añazo Nova: c/Santiago nº 5, 1º izq., 38002 Santa Cruz de Tenerife o bien al correo electrónico vavinivaria@outlook.es.

martes, 25 de julio de 2017

Conmemoración de la Gesta en la prensa tinerfeña y pesquisas sobre el ancla del Theseus

Nelson herido La Opinión (25/07/1897) 
Madrid tiene su 2 de Mayo de 1888! 
Santa Cruz de Tenerife su 25 de Julio de 1797! 
La capital de las Canarias, al ceñirse por tercera vez los laureles de la victoria, salvó al archipiélago de la dominación de la temible Inglaterra*

Así se contaba la Gesta del 25 de julio un siglo después del ataque de las tropas inglesas a las costas de Santa Cruz. Con exhaltado fervor patriótico, los periódicos tinerfeños dedicaron muchas páginas a conmemorar la derrota del almirante Nelson. Durante todo el mes se publicaron relatos, poemas y dibujos alusivos al episodio, con artículos firmados por las personalidades del momento. En La Opinión se reprodujeron también los textos cruzados entre los jefes de ambos bandos, incluido el ofrecimiento de cerveza inglesa y queso del almirante al general Gutiérrez.

Madrid ostenta en el Prado su histórico obelisco. Santa Cruz conserva en sus templos las banderas tomadas al enemigo*


La Opinión (25/07/1897 p.4)

Además de las banderas, otra pieza emblemática del ataque se conservó durante casi dos siglos en la costa chicharrera: el ancla del barco principal, el Theseus, que los invasores cortaron desesperadamente ante el fuego de las tropas defensivas.
Fueron necesarias muchas indagaciones y un gran trabajo documental para confirmar que la enorme áncora aparecida en 1967 en la bahía de Santa Cruz pertenecía, efectivamente, al Theseus.

En esta línea, nuestro compañero e investigador, Daniel García Pulido publicó en 2006 un trabajo pionero en el periódico El Día, cuyo texto reproducimos con su permiso.


Un posible vestigio patrimonial inadvertido: El ancla del HMS Theseus

Cada vez que se trae a nuestra memoria la defensa de Santa Cruz de Tenerife frente al asalto de la escuadra británica comandada por el almirante Horacio Nelson en 1797, la conciencia, auspiciada por el cambio físico de la propia ciudad y por el inexorable paso de los más de doscientos años que nos separan de la efemérides, nos induce a pensar que es un hecho lejano, perdido en las brumas del pasado, cayendo en una tangible disociación entre ese ayer y nuestro acontecer diario.

El Liberal de Tenerife (23/07/1897)
No obstante, la huella de ese episodio permanece latente en varios puntos señeros de la geografía urbana y simbólica de esta ciudad. Aparte de la tercera cabeza de león del propio escudo municipal, de su vitola de invicta y de la consecución en aquel entonces de la condición de "villa exenta" -paso previo a su designación posterior como ciudad y capital del Archipiélago- quedan en pie algunos de los castillos que hicieron frente a aquella invasión, así como un poderoso impacto grabado para la eternidad en los sillares del muelle, unas banderas ajadas tras unos cristales, algunas armas utilizadas en el fragor de la batalla, lideradas por la estela del legendario cañón Tigre... y un majestuoso ancla, que descansa en la actualidad en el espacio ajardinado situado frente al edificio de la Comandancia Militar de Marina, en la confluencia de la Avenida de Anaga y de la Rambla del General Franco, reliquia precisamente esta que queremos convertir en objeto de nuestro interés en estas líneas en aras de su posible reconocimiento como auténtico icono de un valor patrimonial e histórico indudables. Nuestro objetivo, por tanto, estriba en ofrecer pruebas que sirvan para reconocer que este ancla pudo pertenecer en su momento al HMS Theseus, buque insignia de la escuadra británica que, comandada por Horacio Nelson, asaltó esta ciudad entre los días 22 y 25 de julio de 1797.

Referencias sobre el ancla
©Daniel García Pulido
No pocos autores han hecho referencia a lo largo de los años y del correr de los siglos al tesoro en áncoras y restos de embarcaciones que descansan en el fondo de la bahía de Santa Cruz de Tenerife, hasta el punto de que uno de ellos, el naturalista y estudioso francés Sabino Berthelot, llegó a apuntar que incluso podía convertirse en una fuente de ingresos la recolección de todo aquel conjunto de reliquias acuáticas. Bajo este panorama es obvio que resulte a todas luces difícil atestiguar el origen y adscripción de un determinado ancla salvado de este abismo atlántico, aunque las condiciones particulares de este al que dedicamos el estudio, con el hallazgo de datos exactos sobre su realidad histórica y acerca de detalles sobre su más que posible filiación, nos inducen a pensar que quizá tengamos suerte en esta ocasión puntual.
Leer el artículo completo

Ancla restaurada (2017) ©Daniel García Pulido
Agradecemos al autor la cesión de su texto y las imágenes que lo acompañan. Consulte los periódicos citados pinchando en los pies de foto. Puede leer el número conmemorativo editado por el Diario de Tenerife en 1879 desde este enlace y consultar otras publicaciones de la época en la Prensa Canaria Digitalizada, realizando búsquedas por fecha y/o términos concretos (solo están restringidos a la comunidad  de la Universidad de La Laguna las publicaciones posteriores a 1939).

En la Biblioteca Canaria están disponibles las publicaciones sobre el ataque de Nelson que marcó la historia de Santa Cruz de Tenerife y la defensa de las tropas comandadas por el General Gutiérrez, además de otras publicaciones relativas a este hecho histórico, como poesías y artículos periodísticos, el estudio sobre Viera y la Gesta, una publicación sobre los desertores, novelas históricas, exposiciones vídeos, etc.

*Extractos de "Dos fechas", texto de Claudio F. Sarmiento (1831-1905) en La Opinión (25/07/1897, p.7).

martes, 11 de julio de 2017

Juba II y las Islas Canarias: de mito a realidad geográfica

Juba II, rey de Mauritania
Por Alicia García García

Ed. Idea, 2009

En Juba II encontramos a un rey “ilustrado” cuya apasionante vida y estela intelectual han superado el hecho histórico de haber sido un monarca impuesto por Roma en el norte de África al comienzo de nuestra era, en los territorios que actualmente ocupan Marruecos y Argelia. Estas líneas pretenden ser una breve aproximación al rey de Mauritania, figura a la que la autora ha dedicado más de una década de investigación y que retrata con amplitud en su tesis doctoral y en el libro Juba II y las Islas Canarias





Juba II
Juba II nació el año 52 a.C. en la familia imperial númida, ya que era hijo de Juba I, rey de Numidia. Muy pronto su infancia se vio interrumpida a consecuencia de la intervención de su padre en la contienda militar entre César y Pompeyo, ya que tomó partido por este último y, tras la derrota en Tapso el 46 a.C., se vio avocado al suicidio. Desde este momento cambió la suerte del pequeño Juba de tan sólo cinco años de edad que fue llevado a Roma por César. 

Tras este suceso, el reino de la Numidia se convirtió, en su mayor parte, en provincia imperial, mientras que en Roma, César tomó al niño bajo su protección y le proporcionó una elevada educación. Gracias a ello cultivó la amistad de un joven Octaviano, que lo continuó amparando después del asesinato de César y lo llevó a algunas de sus campañas militares. Así, el 25 a.C., le otorgó, junto con las insignias de su reino, el gobierno de la Mauritania que él mismo había asegurado después de la muerte de Boco II el año 33 a.C.



El establecimiento de un reino cliente suponía para Octavio, ya con el título de Augusto, la reducción del número de sus armadas en África, siendo el nuevo rey el encargado de velar por la paz de esta provincia que estaba destinada a funcionar como estado tapón frente a las fluctuaciones promovidas por los gétulos rebeldes. Además de estos dones territoriales, Augusto concertó su matrimonio con Cleopatra Selene, única hija superviviente del triunviro Marco Antonio y la célebre reina de Egipto, Cleopatra VII.


Juba II, un erudito que describió su mundo
Juba trasciende la figura de un historiador tradicional, pues en realidad fue un auténtico anticuario, cuyos métodos de investigación muestran cómo funcionaba la ciencia y erudición en la Roma de la época. Sus estudios se veían enriquecidos por sus viajes y lecturas personales y durante su largo reinado, de casi cincuenta años, y su larga vida, de casi setenta y cinco, escribió varias obras voluminosas de historia y geografía. Parece probado que dominó a la perfección tres lenguas, el púnico, el latín y el griego.

Fortunatae Insulae. Juba II y el Norte de África: la expedición a las Islas Afortunadas.

En cuanto a su amplia producción bibliográfica de más de once tratados, queremos destacar, ante todo, su obra Sobre Libia, fechada en torno al 6 d.C., fruto de sus labores de documentación e investigación y de los datos obtenidos de primera mano por las expediciones enviadas por él a los más remotos extremos de su reino.
Tal es el caso de las Islas Afortunadas y las montañas del Atlas, enclaves geográficos bastante mal conocidos en la época. Así, Juba informa de la existencia de unas islas en las latitudes occidentales de la Mauritania y además de ello, facilita su número, ubicación geográfica, nombre y reveladores datos sobre su clima, orografía, paisaje, flora y fauna. No obstante, si atendemos a las fuentes de que disponemos en relación a las finalidades de este viaje, nada evidencia que esta llegase a tener consecuencias, ya que después de su descripción, extractada por Plinio el Viejo en su Historia Natural, no hay más relaciones que permitan suponer sucesivas visitas de los mauritanos a estas latitudes. 

Por último, no queremos concluir esta breve aproximación a Juba II sin dejar de reivindicar el reconocimiento que su figura merece como promotora de la urbanización del Norte de África bajo el mandato romano, pero también como un humanista de su tiempo, un auténtico intelectual que dominó magistralmente una amplia gama de campos del saber y que sacó a nuestras islas de la “esfera del mito”, ubicándolas en la realidad geográfica del Siglo I.


Alicia García García


Notas y más información
Plinio el Viejo en el catálogo de la Biblioteca de la ULL.
Imagen de Juba II de Wikimedia.
Imagen de la obra: C. Plinii Secundi Naturalis Historiae libri trigintaseptem / a Paulo Manutio multis in locis emendati ; castigationes Sigismundi Gelenii, index plenissimus. Venetiis: Apud Paulum Manutium..., 1559. De Patrimonio Bibliográfico Lacunense en la Biblioteca de la Universidad de La Laguna.

La Biblioteca Canaria agradece la colaboración de Alicia García García por este artículo que profundiza en la figura de Juba II y cuya expedición a las Islas Afortunadas da nombre a nuestro blog El viaje de Juba. Hace ya casi cuatro años iniciamos nuestro particular viaje y explicábamos así nuestra denominación:
«El viaje de Juba otorgó nombre e identidad al Archipiélago como primera página de la historia de Canarias, al introducir a las Islas en el relato de los testimonios escritos.

La figura de Juba II (52 a.C.-23 d.C.), rey de Numidia y Mauritania ha pasado a los anales como el monarca bereber romanizado que patrocinó una expedición que supondrá el descubrimiento oficial de las Islas Canarias al mundo romano y a la Historia Antigua, pasando de la creencia de las, hasta entonces, míticas Ínsulas Afortunadas y Campos Elíseos a una realidad física.

Desde este blog de la Biblioteca de Canarias, tal y como pretendiera ese periplo de Juba, queremos hacer un “viaje” hacia el conocimiento de las Islas y todo lo relacionado con ellas, difundiendo los recursos que faciliten la investigación y la divulgación de cualquiera de las realidades insulares»
.

domingo, 18 de junio de 2017

Como humo en el agua: La tenue influencia del Verano del Amor y la psicodelia en el pop-rock de Canarias

Canarias en la década de los 60 del siglo XX no era muy diferente al resto de España y entre muchos jóvenes menores de veinte años se propaga una fascinación hacia la nueva y estridente música que procedía del extranjero, para el escándalo de las generaciones precedentes, por supuesto. 
Al igual que en la Península, los discos de rock norteamericano comienzan a llegar y provocan la formación de los primeros conjuntos músico-vocales, aún más tras el impacto de la publicación de los discos de los Beatles, los Shadows y un poco más tarde los Rolling Stones, pero ese impacto también supuso un lastre por el que muy pocas de esas formaciones locales se atrevieron a escapar de la influencia del beat amable de los dos primeros grupos. Esos uniformados conjuntos eran más fáciles de aceptar por el resto de la sociedad y sus piezas más asimilables en las veladas de clubs, teatros y hoteles que contrataban a grupos locales cuyos repertorios estaban compuestos casi íntegramente por versiones. 

Los Canarios
Teddy Bautista y Los Canarios
Uno de los impulsores del rock en Canarias fue Teddy Bautista y, curiosamente, uno de los mayores innovadores del pop y del rock español, siempre con un ojo puesto a lo que acontecía fuera, trayendo desde Estados Unidos de primera mano las influencias más al día del rock y del soul

Ese carácter inquieto y creativo de Bautista podría haber fructificado también en muchos otros músicos de las islas y en el creciente número de grupos, sobre todo en Tenerife y Gran Canaria, pero la imposibilidad de registrar sus canciones en forma de discos y de salir de un entorno conservador favorecieron que la escena pop-rock canaria se mantuviera en la niñez hasta bien entrados los años 70. Y eso pese al contacto con el creciente fenómeno del turismo que traía a Canarias discos recién editados en el extranjero y prensa musical, devorados por los jóvenes locales que intentaban tímidamente seguir influencias estéticas de vanguardia, ya sea del hippismo californiano o la psicodelia mod inglesa.

Los Sombras en el A-Go-Go
A-Go-Go
En la escena local destacaban en Gran Canaria los grupos Nosotros, Los Extraños y Peppermint Group, aparte de los poderosos Canarios “exiliados” en Madrid. Y en Tenerife Los Sombras, que surgen en La Laguna y, pese a su calidad, deciden no abandonar las islas, Los Types y Los Misteriosos. El epicentro de reunión era la sala A-Go-Go, fundada por Jesús Beltrán, donde incluso recalan bandas del continente como los ingleses Tomcats y Locomotive, que causan un gran impacto entre los jóvenes tinerfeños, pero cuyas enseñanzas psicodélicas –sobre todo de los Locomotive- no son asumidas de forma inmediata. Además, se promueven festivales matutinos en salas de cine y teatros, y abre algún pequeño club que promueve la música beat de grupos aún pulcramente vestidos en 1967.

Las revoluciones musicales, estéticas y de pensamiento que estaban sacudiendo a los continentes europeo y americano llegaban a cuentagotas a Canarias, y quizá se puede intuir algún rastro de las dos primeras bien avanzado el año 1968. La contracultura llega a destiempo y desdibujada, y un año clave como el que nos ocupa protagonizado en lo musical por algunos de los discos más importantes de la historia aquí es un año de transición.


Libérate, 1970
Sloopy's y Half Note
Los Sombras, sin grabaciones en su haber, giran su sonido hacia el soul al igual que habían hecho Los Canarios, siguiendo la tendencia más popular entre los grupos hispanos entre finales de 1967 y 1969, un estilo musical más asimilable y aceptado que la excéntrica psicodelia, relegada a un tímido underground que se conformaba en Madrid y Barcelona. Muchas otras bandas locales siguen también esa tendencia, destinada a la pista de baile más que a la expansión mental e interior. Y Los Misteriosos graban un single, pero no pasan de recatadas versiones de pop de Bee Gees o de los Brincos, y aún así eran de los más aventurados.
Como ejemplo de la onda expansiva del Verano del Amor, en Santa Cruz de Tenerife abre el club Sloopy’s, más orientado hacia las nuevas tendencias, combinando los conciertos con el retumbar en sus altavoces de los últimos discos editados internacionalmente, y en Las Palmas de Gran Canaria hace lo propio el Half Note, pero la única evidencia registrada discográficamente de rock de vanguardia la supone el LP de, como no, Canarios en 1970: Libérate!

Logotipo de Fire Explosion
El feedback con el turismo consiguió que la juventud local más inquieta se acercara a las modas inglesas, más aún que a las peninsulares, y hacia finales de la década el nuevo rock surgido a raíz de la psicodelia y el Verano del Amor era enarbolado sin complejos por grupos como The Family Ghost and The Speed Fire y, sobre todo, The Fire Explosion, cuya estética –y la de sus seguidores- intentaba estar al día. 
El rock psicodélico había llegado con un par de años de retraso pero rápidamente fue sustituido en las discotecas de estos chicos por el nuevo hard rock y el progresivo y el sinfónico. Estos nuevos grupos, segunda generación de conjuntos de pop y rock tras la explosión inicial de los primeros 60, lograron tomar ventaja e incorporaron a su repertorio temas como "Smoke on the Water" de Deep Purple incluso antes de ser editado oficialmente en España. 
The True, 1968

Fue un nuevo momento de efervescencia de nuevas bandas locales, como los Stu and Drak desde Moya (Gran Canaria), con su blues progresivo con el que participan en el concurso de conjuntos músico-vocales Campo Pop de TVE en 1970, Huellas con su agresivo rock psicodélico a modo de power trio, como los icónicos Cream, o The True, alicantinos que en su paso por Tenerife y con apoyo de músicos locales llegaron a grabar uno de los pocos artefactos sonoros del pop canario de los 60 editado por el sello tinerfeño Tam Tam. Se trató de un EP de rock psicodélico con cierta inflexión soul, pero su fantástica imagen y sonido guitarrero demostraba estar a la última. Y, de nuevo, Los Canarios con sendos singles en 1971 (Reacción!! y Extra Extra!!!), que desde su portada hasta su sonido, pasando por el mensaje, mostraban la asunción del mensaje hippie, quizá como ningún otro combo hispano del momento.

Sin solución de continuidad, al tiempo que aparecían las primeras señales del Verano del Amor en Canarias se impuso entre los músicos el rock progresivo y sinfónico, evolución hasta cierto punto lógica del rock y la psicodelia de 1967, pero al tiempo alejado en concepto, mensaje, intención y buscando alcanzar otros hallazgos sonoros, atisbos de un underground apenas esbozado que iba a estallar verdaderamente en la década siguiente, pero siguiendo otras directrices que las enarboladas por la psicodelia. 
David Afonso
David Afonso es autor de Fanzine MAKING TIME, blog dedicado al R&B británico, garage, freakbeat, psicodelia, hard rock, mod, soul, beat, toytown pop, ye-ye, baroque pop… y muchas otras cosas. Fue cofundador y coeditor del fanzine Making time (2004-2009), también fue batería del grupo de fugaz trayectoria The Snobs y ha colaborado en diferentes medios de comunicación con artículos y programas dedicados a su música preferida, además de ser pinchadiscos ocasional.


La Biblioteca de Humanidades de la ULL celebra este verano el 50 aniversario del Verano del Amor con una exposición bibliográfica y documental, que se inaugura el martes, 20 de junio. La Biblioteca Canaria se suma a la celebración con la publicación de este artículo, gentileza de David Afonso, y expone una selección de obras sobre la música moderna hecha en Canarias, desde las primeras bandas de rock hasta la aparición del movimiento punk

En Noticias y punto encontrará más información sobre el Viaje al Verano del Amor, 1967-2017 y el programa de actos que han preparado (mesa redonda, teatro, musical, club de lectura y mucho más.).



Selección de publicaciones en la Biblioteca Canaria

Fuentes y más información
Pardellas, J.M. (1993). El rock en Canarias. Santa Cruz de Tenerife: Ayuntamiento.

Ramos, A. (2010). La discografía Canaria del siglo XX: catálogo comentado de la discografía moderna editada en Canarias desde 1962 a 1999. Tenerife: Lágrimas y rabia.
Reyes, A. (2011). Estremécete!!!: La infancia del pop-rock tinerfeño. Santa Cruz de Tenerife: Los 80 pasan factura. Sello y editorial dedicados al punk y rock de las Islas Canarias, con información interesante en su página web: http://www.los80pasanfactura.com/

Imágenes
La imagen inicial procede del banco de imágenes gratuitas Pixabay. Las cubiertas de los discos pertenecen a La Fonoteca.net. El logotipo de Fire Explosion ha sido tomado de su página de Facebook y la fotografía de Los Sombra de la serie A-Go-Go del Centro de Fotografía Isla de Tenerife.

lunes, 12 de junio de 2017

En memoria de Julia Gil, una docente antiautoritaria

Firma de libros en Madrid (Imagen Blog de Julia Gil)
Así le gustaba definirse a la escritora Julia Gil (1936-2017), profesora y poeta, una mujer comprometida que despedimos hoy con tristeza.

Admiradora de Juan Ramón Jiménez, Julia Gil dedicó su memoria de licenciatura (El mar en la poesía de Juan Ramón Jiménez) al que calificó como “uno de los más totales y profundos cantores del mar en nuestra literatura”.
Walt Whitman, Antonio Machado y García Lorca fueron otros referentes literarios de la escritora, como se refleja en su poesía de sentimientos íntimos y preocupación social.


 En De olvidos y existencias, 2004



Julia Gil López comenzó a publicar muy tarde, cuando por fin pudo robar tiempo a su trabajo docente como catedrática de Lengua y Literatura en el instituto. Varios de sus libros están relacionados con sus actividades como pacifista y de apoyo a movimientos de solidaridad internacional, como Tiempo de pasión ; Tiempo de destrucción (1999) a beneficio del proyecto Medicuba; De olvidos y existencias (2004), un manifiesto poético que denuncia el maltrato a los inmigrantes llegados en patera o Remando travesía hacia la paz (2011), editado a beneficio del proyecto Vacaciones en paz, de la Asociación Canaria de Amigos del Pueblo Saharaui. Además de sus poemas, la autora publicó varios relatos cortos y una novela.





Su último libro editado fue Simbiosis con Bruno (2016), dedicado a uno de sus nietos, que ella misma presentó este año en la feria del libro de Santa Cruz de Tenerife. Puede encontrar esta obra y los otros poemas y relatos de Julia Gil en nuestro catálogo.


En la Biblioteca Canaria de la Universidad de La Laguna recordaremos a esta mujer entrañable y solidaria, a quien dedicamos nuestra pequeña muestra bibliográfica.

Descanse en paz.



Fuentes y más información

El Día, 12 de junio de 2017

El blog de Julia Gil (blog personal de la autora)

Entrevista a Julia Gil. En: Mundiario, 6 de junio de 2016

lunes, 29 de mayo de 2017

Poesía y pintura en el Día de Canarias. A propósito del libro Las geografías circundantes



Poesía y pintura en el Día de Canarias


A propósito del libro Las geografías circundantes. Tributo a Manuel Millares
(Libro editado por el Gobierno de Canarias, Prólogo de Alfonso de la Torre, 2016)






La arqueología en la obra de Samir Delgado para Manolo Millares


Sobre las arpilleras del pintor Manolo Millares planean los restos momificados de los antiguos habitantes de su isla y sobre sus pictografías aquellas pictografías aborígenes que de forma gráfica  –en ausencia de palabras– esos mismos habitantes de antiguo, míticos cavernícolas, pintaban en sus cuevas –en la intimidad– y en los barros, pintaderas, testigos de los colores y las formas abstractas, para celebrar en comunidad, sus miedos y oscuridades, a veces miedos blancos otras negro, como a veces, oscuridades blancas.

Samir Delgado
En Manolo Millares, “lo arqueológico –como dejó escrito el poeta Juan Eduardo Cirlot– alude a la « muerte del hombre », no en el sentido de la filosofía nietzscheana, sino en el sentido real de encontrar restos de seres pensantes, destruidos, deshilachados, revueltos, reducidos a una materia que fácilmente puede ya deshacerse en polvo: « homo humus ».” Y cuando cito a Cirlot, en este caso, lo cito como poeta y no como crítico de arte porque muchos poemas de Samir Delgado, poeta, podrían ser escritos por un Samir Delgado, crítico o tratadista de arte. Juego de diferencias. Asumiendo la exhumación de la obra de Millares como un ejercicio historiográfico. El Millares que el poeta ha seleccionado para este libro, se mueve entre la angustia y la esperanza, entre la metamorfosis de los cuerpos en descomposición como analogía de una sociedad destruida. En el mismo sitio, casi o aparentemente, se mueve el poeta Samir, como se mueve el crítico Delgado, poniendo palabras, componiendo imágenes sutiles que desentierran del lienzo, como arqueólogo/poeta/crítico, la materia con la que estaban hechos los anhelos de Millares: “EL LATIDO quimérico del volcán/ permanece al mediodía del cuadro.”

Samir tiene la delicadeza de la cronología –porque sabe que el tiempo del pintor se transforma– y abarca con sus poemas desde 1951 hasta 1972, transmutando el tiempo, aseverando su presente, con su palabra de 2016, la esperanza pasada, el carbono 14 que resucita ya no datos sino los golpes que le marca la obra millaresca: “neanderthalio/ esqueleto diáfano/ caballero del augurio/ de poder-ya-no-estar-ahí

        levántate
            levántate
                levántate”.

Pero Samir no está solo. En sus geografías circundantes, anhela la voz anterior, la palabra que acude, la evocación de la composición y toma prestadas las palabras de otros, de su bibliografía particular, cercana y  los cita. Y cuando comprimimos esas citas, las palabras que restan, los conceptos que quedan, vemos cómo ha deshilachado él también su obra: Henry Michaux (la noche), Descartes (el aire), Joan Brossa (revuelta), Paracelso (el hombre y el cielo), Rafael Alberti (derrumbes), Tertuliano (similitud y parábola pero también vacío y la nada en ausencia), Leonardo de Vinci (aire limpio frente a oscuridad), J.M. Caballero Bonald (transferencias), Juan Eduardo Cirlot (nada, sombra y ceniza), Miguel Hernández (existencia), Lezama Lima (juego de contrarios), Spinoza (percibir), Spinoza (imaginar), Spinoza (unicidad), Lasse Sörderberg (desgarro), José María Moreno Galván (corte/tajo), Octavio Paz (transmutar), Antonio Gamoneda (herida), Picco della Mirandola (semilla), Pascal (pérdida abisal), Giordano Bruno (desvío), Samuel Beckett (blanco), Diego Jesús Jiménez (sin palabras)…

                   “ y el pintor por nada
deshizo el entuerto del aire
                  en el muro de las formas”.



 Aitor Quiney (Barcelona)
Doctor en Historia del Arte y conservador de la Biblioteca Nacional de Cataluña









Aitor Quiney
Agradecemos la colaboración en nuestro blog del autor del artículo Aitor Quiney (Las Palmas de Gran Canaria, 1966) y a Samir Delgado (Las Palmas de Gran Canaria, 1978) Poeta, Licenciado en Filosofía por la Universidad de La Laguna, autor del libro “Las geografías circundantes. Tributo a Manuel Millares”. Actualmente  reside en México.

Puede consultar las obras de Aitor Quiney en el catálogo de la Biblioteca en este el enlace

Y las obras de Samir Delgado en la Biblioteca Canaria de la ULL pinchando en este enlace.





Nota:
Fotografías facilitadas por Samir Delgado 

lunes, 15 de mayo de 2017

Ramiro Rosón: «El ser humano sólo puede redimirse de su fragilidad si procura retornar a alguna forma de unión con la naturaleza»

Poeta, dramaturgo, narrador, traductor y crítico literario, Ramiro Rosón (Tenerife, 1989) ha participado en diversos simposios y recitales, escrito para revistas como Nexo, Fábula, Piedra y Cielo, Fogal y La Galla Ciencia, y formado parte de los proyectos plásticos Armario de luces y sombras, acompañado de testamento ológrafo y otros enigmas (2011) y Cuestiones ineludibles: una poética del silencio (2015), del escultor Román Hernández. Su obra se encuentra integrada por las obras teatrales recogidas en La desgracia de Orfeo y el desdén de Colombina (Ediciones Idea, 2007) y los poemarios Tratado de la luz (Ediciones Idea, 2008), La simiente del fuego (Ediciones Idea, 2016), por el que obtuvo el XXVIII Premio de Poesía Emeterio Gutiérrez Albelo, y Ruinas del paraíso (Fundación Canaria Mapfre Guanarteme, 2017), en colaboración con Sergio García Clemente. Desde 2009 escribe en el blog Cuaderno de fulgores (cuadernodefulgores.blogspot.com.es).

La simiente del fuego se abre con un poema optimista. En sus últimos versos, escribe: “No pasemos, / con los ojos vendados, sobre el mundo, / como si nunca hubiéramos nacido”. Sin embargo, ese brindis por la esperanza constituye el antecedente a una sucesión de imágenes sórdidas, todas ellas relacionadas con la ciudad. ¿Es su forma de sugerir al lector que si los individuos se muestran severamente receptivos ante la vida, lo primero con lo que tropezarán es con la fealdad y el desengaño?

Me planteé organizar La simiente del fuego en dos grandes partes: primero tiene lugar un descenso a los infiernos, al que sigue un ascenso gradual hacia la esperanza. Mi experiencia biográfica, aunque no posee nada de extraordinario, me ha permitido conocer desde una edad temprana los aspectos más oscuros de nuestra condición, “la zona en sombra de la vida”, como decía Cernuda. Desde la primera adolescencia he sentido la conciencia angustiosa de vivir en una sociedad absurda y aberrante, que degrada al hombre convirtiéndolo en una mercancía desde la cuna hasta la tumba; por este motivo las imágenes sórdidas del poemario se relacionan con la ciudad, con el espacio de la vida política y social por excelencia. Pero ese animal extraño llamado hombre, que puede realizar las acciones más heroicas y las más abominables (“gloria y desecho del universo”, como lo define Pascal en sus Pensamientos), necesita de la esperanza para no sucumbir a sus tendencias más negativas, pues el desencanto llevado al extremo sólo favorece la pasividad y la autodestrucción, desaprovechando las capacidades humanas para acometer una transformación positiva del mundo. Por lo tanto, La simiente del fuego, aunque expone sin reservas la crudeza del desencanto, se decide finalmente por la esperanza, para que el autor y el lector no desistan jamás del empeño de construir un futuro más digno que el presente, como también sucede en el poemario Ruinas del paraíso.


En el libro vincula la ciudad con la noche y el nihilismo, imagen que contrapone con la de una naturaleza luminosa y ponderada. En uno de los poemas escribe “Sol de verano, guía de mis ojos, / alumbra mis helados interiores”, con lo que remite a una de las ideas centrales de la alegoría de la caverna de Platón: que el sol representa el conocimiento verdadero. Esa insistencia en hallar la sabiduría y el significado del mundo dentro del espacio de la naturaleza permiten relacionar la postura intelectual que usted desarrolla con precedentes que van desde la primitiva filosofía griega hasta poetas como Antonio Machado o Claudio Rodríguez. ¿Qué puede decir al respecto?

En efecto, La simiente del fuego desarrolla una imaginería solar que constituye uno de los ejes medulares del poemario. El Antonio Machado más intimista y sobrio, que se revela en Campos de Castilla, libro que leí desde la infancia, contribuyó a forjar ese gusto mío por la naturaleza con poemas como “A un olmo seco”, en el que el corazón del poeta sevillano se vuelve “hacia la luz y hacia la vida” para esperar un milagro de la primavera. Por otro lado, Claudio Rodríguez, con títulos imprescindibles como Don de la ebriedad y Alianza y condena, también supone un referente básico para mí, pues ya desde los primeros versos de Don de la ebriedad exalta la sabiduría oculta en la estructura del universo: “Siempre la claridad viene del cielo; / es un don: no se halla entre las cosas / sino muy por encima, y las ocupa / haciendo de ello vida y labor propias.” Toda esa tradición intelectual que viene desde la filosofía griega hasta la poesía española del siglo XX, vinculando la claridad solar al conocimiento, no podía ignorarse en un poemario como La simiente del fuego, en el que la contemplación de la naturaleza desempeña un papel decisivo.

Dentro de las imágenes de la naturaleza que describe, destacan sobre todo el agua y el cielo. ¿Esa presencia de lo azul en general y del agua en particular se encuentra relacionada con la idea de deseo infinito, con el símbolo de la flor azul que Novalis introdujo en el romanticismo?

Sin duda, la flor azul de Novalis se encuentra de forma latente en las numerosas imágenes relacionadas con este color que se suceden a lo largo de La simiente del fuego y que, en menor medida, aparecen en algunos poemas de Ruinas del paraíso. En el caso de los poetas canarios, desde el Tomás Morales de Las rosas de Hércules hasta el Félix Francisco Casanova de El invernadero, la imagen del agua en su vertiente marina se ha convertido en el vehículo más idóneo para expresar ese anhelo de infinito, pues el océano es una presencia continua para el habitante de las islas. Por otro lado, en algunos poemas de La simiente del fuego la imagen del mar se termina asimilando a la del cielo, pues en ambos casos se trata de espacios inmensos y vacíos que no cesan de sugerir la idea del infinito e incluso, desde una perspectiva mística, la del Totalmente Otro, esa divinidad que, según el teólogo protestante Karl Barth, resulta del todo imposible comprender, pero a la que el hombre siente la necesidad íntima de dirigirse.

En La simiente del fuego incluye un poema, “Los inmigrantes”, de clara denuncia social. Esa denuncia se amplia y enriquece en Ruinas del paraíso con títulos como “Alocución irreal”, “El desaliento” y “Europa”. Reivindica, de este modo, la función crítica del poeta en el tiempo y el entorno que le ha tocado vivir, o, dicho en otros términos, defiende la idea de que la figura del intelectual debe resultar necesariamente incómoda para los poderes de turno...


Ramiro Rosón
Creo que, en el mundo que nace a partir de la gran recesión económica de 2008, lleno de incertidumbres y convulsiones, el poeta, como los demás trabajadores de la cultura, debe recuperar su función crítica sin miedo ni vergüenza. En este sentido, considero que se necesita llevar a cabo una revisión crítica de ciertos aspectos de la posmodernidad, pero conservando sus aportaciones positivas a la historia del pensamiento. El excesivo individualismo posmoderno, que surge con la caída de los grandes relatos, ha favorecido un desinterés por los asuntos públicos que sólo conduce a la irresponsabilidad absoluta. No se puede olvidar que, en las décadas anteriores al estallido de la burbuja inmobiliaria, grandes sectores de la ciudadanía renunciaron a participar en la actividad política y en los movimientos sociales, de forma que no mostraban ningún rechazo hacia las políticas neoliberales mientras se mantenían unas condiciones de vida más o menos aceptables para la mayoría. Por otro lado, la poesía social plantea una importante cuestión estilística: ¿cómo poner en solfa las estructuras del poder sin acabar escribiendo un panfleto, para que el poema perdure más allá del momento histórico al que se refiere? A mi juicio, la única respuesta a este problema formal se encuentra en el uso continuo de la imaginación, que transforma la realidad en lenguaje poético de manera inusitada y sorprendente. La imaginación debe buscar un término medio que cada autor defina según su caso, para que el poema social no caiga en la ramplonería ni en el hermetismo. 

Frente a la injusticia y el desorden de las acciones humanas, en Ruinas del paraíso de nuevo señala la naturaleza como el espacio mítico para la redención de los individuos, simbolizada de forma particular en el vencejo, con el que parece desplazar a otras figuras más recurrentes de la tradición poética, como el mirlo o el gorrión.

Siempre me ha fascinado la imagen del vencejo, un pájaro que suele anidar cerca del ser humano, pero que pasa la mayoría de su vida en el aire, aprovechando la fuerza de los vientos para planear. En el poema “Los vencejos”, incluido en Ruinas del paraíso, estas aves se transforman en espejos donde el yo poético reconoce la fragilidad humana, pues su vuelo dibuja un movimiento de oscilación entre dos extremos (la tierra y las nubes), así como el hombre se mueve entre el dolor y la felicidad a lo largo de toda su existencia. Pero al mismo tiempo se da cuenta de que el ser humano sólo puede redimirse de su fragilidad si procura, en la medida de lo posible, retornar a alguna forma de unión con la naturaleza, tomando conciencia de pertenecer a un todo mucho más grande y poderoso que sí mismo. Por lo tanto, en este libro la naturaleza sigue presentándose como un espacio donde el hombre puede conocerse a sí mismo a través de la reflexión solitaria, al margen de convenciones sociales basadas en imposturas, en la medida en que ofrece un conjunto de leyes más armónicas y perdurables que cualquier forma de organización humana (como decía Plinio el Viejo, “el mayor número de los males que padece el hombre provienen del hombre mismo”).

Por último, ¿qué le diría a los lectores para que se aproximen a las páginas de La simiente del fuego y Ruinas del paraíso?

No sé si el autor es la persona más indicada para animar a los demás a leer sus libros, pero creo que se trata de dos poemarios que buscan una unidad orgánica dentro de su variedad de temas. A través de un lenguaje que enfatiza el ritmo como elemento esencial de la poesía, buscando un equilibrio entre clasicismo y modernidad, he intentado sintetizar, con acierto o sin él, todo un abanico de influencias que abarca, en el campo de la literatura universal, desde el primer romanticismo hasta los inicios del surrealismo (Goethe, Hölderlin, Novalis, Keats, Shelley, Wordsworth, Leopardi, Baudelaire, Verlaine, Rimbaud, Apollinaire), y que incluye buena parte de la poesía española del siglo XX (Lorca, Juan Ramón, Cernuda, Salinas, Aleixandre, Valente). Pero, sobre todo, La simiente del fuego y Ruinas del paraíso aspiran a un equilibrio entre forma y contenido, apostando por una imaginación que conjugue poesía y pensamiento, contra el dictamen de los que han querido desterrarla de la creación poética como si se tratara de un elemento superfluo.

Por Benito Romero




Puede consultar las obras de Ramiro Rosón en la Biblioteca Canaria de la ULL pinchando en este enlace.

*Agradecemos al autor del artículo su colaboración con nuestro blog.
Benito Romero Rodríguez (1983) es licenciado en Filosofía. Obtuvo el Premio Félix Francisco Casanova de Poesía (2002) y el Premio de Poesía de Juventud y Cultura de Canarias (2006), y ha colaborado en diferentes diarios y revistas de Canarias. Puede consultar sus publicaciones en nuestra Biblioteca.